PARADA EL DÍA DEL PASACALLES EN LA CALLE MENÉNDEZ PELAYO.

CASA DE FLORI “PANTORRILLAS” Y PEDRO “ZUMBA”.

 

La costumbre disminuye la admiración, y una mediana novedad suele vencer a la mayor eminencia envejecida.

                                                                                                                                                                  Baltasar Gracián 

 

Dentro de la amplia historia de la Banda Municipal de Música de Villena muchos conciertos o actos son recordados por músicos y personas que en cualquier momento de su vida han sido afines a esta institución. Pero, en el normal desarrollo de las actividades, y por qué no decirlo, en el duro trabajo de preparación de los mencionados conciertos, se estrechan grandes lazos de cariño y amistad, e incluso, en determinados casos, amor.

Mi caso, y permítanme llevarlo un poco a lo personal, entre todos los sentimientos de cariño, respeto, amistad… hacia todos mis compañeros, tengo que destacar la admiración, y cierta envidia sana, hacia un músico de nuestra agrupación, excelente compañero y mucho mejor persona: don Pedro Martínez López, actual número 1 de la Banda Municipal y  que el próximo 5 de septiembre cumplirá, la nada despreciable cantidad de, 64 años en activo dentro de nuestra formación.

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Foto montaje de Pedro en la actualidad y él mismo junto a su padre al ingresar en la Banda

Dicha envidia sana se debe a lo siguiente: como es bien sabido por la gran mayoría de villenenses, la Banda Municipal de Música de Villena salió a la calle por primera vez en 1922. Aquel 5 de septiembre, 62 jóvenes músicos, con edades comprendidas entre los 12 y 14 años, formaban con sus flamantes recién estrenados uniformes para dar comienzo y estrenar el pasodoble, compuesto para ellos, La Entrada.  Pues bien, cuando Pedro ingresó en la Banda Municipal como músico de pleno derecho en 1952, aquellos fundadores de la Banda contaban con edades de cuarenta y pocos años. Ya eran músicos experimentados y con amplia trayectoria, y al igual que Pedro nos cuenta sus vivencias de sus años mozos, los fundadores le contaban hechos o anécdotas vividas en los comienzos.

Muchas charlas he tenido, tengo y espero tener con este nexo de unión entre el pasado y el presente de nuestra Banda Municipal de Música de Villena, pues de casi 94 años de historia Pedro ha estado presente en dos tercios de la misma y del otro tercio supo empaparse de los predecesores.

Pero tras esta pequeña introducción y para que la Ciudad de Villena conozca esta fuente tan fidedigna de historia viva que tenemos el honor de compartir ensayos y conciertos dentro de la Banda Municipal, paso a contarles el origen de nuestra parada oficial en la Calle Menéndez Pelayo el día del Pasacalles.

El último domingo del mes de agosto se da el pistoletazo, o arcabuzazo, de salida al inicio de nuestros días grandes. Un largo verano lleno de presentaciones y actos festeros nos va metiendo el gusanillo de Moros y Cristianos en el cuerpo, y esto se nota en el ambiente.

Una vez los arcabuceros de las 14 comparsas han salido de la Plaza de Santiago llenando las calles de ese peculiar olor a pólvora, apresuradamente los cargos, presidentes y resto de autoridades forman sus filas correspondientes para que, tras la llamada del bombo de la Banda Municipal y los acordes de pasodobles, marchas moras y cristianas, sus pies comiencen a desfilar por todo el recorrido.

Año tras año, una gran multitud de público nos acompaña en el pasacalles, con un sinfín de filas bien prietas, y en su manera de desfilar se vislumbra las “ganicas” que tenemos de que llegue el día 5 a las 4 de la tarde.

La mayoría de músicos de la Banda Municipal y un gran número de festeros sabemos que el citado día del pasacalles tenemos una visita ineludible en casa de Flori Hernández y Pedro Martínez. Pero, ¿desde cuándo la Banda Municipal realiza dicha parada?

(FOTO 02) José Hernández Hernández ''Pantorillas''

José Hernández Hernández ”Pantorillas”

En la citada casa vivía un gran masero, un masero de pro, de aquellos valientes que tiraron adelante en el año 1926 para formar la Comparsa de Labradores. Estamos hablando de José Hernández Hernández “Pantorrillas”, que pese a ser socio no saliente siempre estaba muy implicado en todos los quehaceres de su comparsa: recibir a la banda oficial, alojar en casa 1 o 2 músicos, en la Entrada y en la Cabalgata con la mula portaba el carro, el tonel y la pipa,…  colaborar en todo lo que le pidiesen sus maseros.

A finales de los años 70 era costumbre que, una vez pasaba la Banda Municipal de Música de Villena por la Calle Menéndez Pelayo, y aún resonando los acordes en la lejanía de la Banda discurriendo por la Calle Blasco y Cánovas del Castillo para proseguir el desfile, se abrían las puertas de casa para recibir la visita de familia, amigos, y más concretamente para los Labradores, tales como: Pepe Verdú “El Chulo”, Martín Amorós, Paco “El Masero”,… con el fin de pasar un buen rato, hablando de los preparativos para fiestas, alrededor de unas pastas y licores de Villena.

Esta costumbre perduró varios años inalterada: terminaba el pasacalles y maseros y amigos se reunían en casa de “Pantorrillas”. Pero en el año 1984, y a raíz de una inoportuna lesión practicando deporte, la otra gran pasión de Pedro “Zumba”, esta costumbre sufrió un pequeño cambio. Con el paso de los años, sinceramente creo que para mejor.

(FOTO 03) Sociedad Instructiva Musical de Alfafara (1951). Muchos músicos tenían alojamiento en fiestas en casa de ''Pantorrillas''

Sociedad Instructiva Musical de Alfafara (1951). Muchos músicos tenían alojamiento en fiestas en casa de ”Pantorrillas”

Pedro, semanas antes del pasacalles, se fracturó un dedo del pie derecho lo que le impedía poder desfilar con el resto de compañeros. Y casi sin pensarlo, no sabemos si por parte de Flori o de Pedro, decidieron que la apertura de las puertas de casa, en lugar de hacerla para los maseros al final del desfile, se hiciese al pasar la Banda Municipal de Música de Villena, su Banda.

La Banda Municipal ante el gran gesto del compañero Pedro, gustosamente paró y a modo de agradecimiento se dispuso a interpretar un pasodoble: ¿Qué pasodoble podía interpretar en la casa donde vivía un músico?, ¿algún pasodoble con un significado especial? Suponemos que varios se barajaron en el momento, pero aprovechando que la parada se realizaba en casa de José Hernández Hernández “Pantorrillas” alguno pudo pensar la ilusión que podría hacerle a José escuchar Panchana y sus maseros dentro de su casa, tocado y dedicado a él.

Al año siguiente (1985), y con Pedro ya de nuevo en plenas facultades físicas, la familia decidió repetir el abrir las puertas de casa a la Banda, pero esta vez, y sabiendo que el número de asistentes iba a ser mayor, con una mejor preparación por parte de toda la familia.

Se compraron varios botijos para dar de beber agua fresca a todos los músicos y amigos. Botijos que se usan exclusivamente para el día del pasacalles y que, prácticamente desde que fueron naciendo los nietos y bisnietos de José han sido los encargados de llenarlos, y de esta manera se ha ido inculcando y haciendo partícipes a todos los miembros de la familia de esta tradición familiar.

(FOTO 04)''El tío Carajillos'', conocido por sacar la Pipa de los Maseros, pero en los primeros años era José ''Pantorrillas'' el encargado de sacarla

”El tío Carajillos”, conocido por sacar la Pipa de los Maseros, pero en los primeros años era José ”Pantorrillas” el encargado de sacarla

Flori Hernández, hija de José y esposa de Pedro, desde 1985 y durante muchos años se levantaba a las 5 de la mañana para preparar las tortas secretas y de almendra, para que cuando los músicos fueran a casa estuviesen recién hechas y aún calientes. Años después, y debido al importante crecimiento de músicos dentro de la Banda Municipal, hizo inviable que Flori pudiese realizar 6 o 7 tortas en esa misma mañana, porque según nos cuenta, “el horno no daba más de sí”, teniendo que encargar las tortas y las pastas a una panadería cercana.

La implicación de toda la familia fue y es total. Entraron en juego los hijos de Flori y Pedro: Flori, Pedro y María. Unos colocando las mesas, otros ayudando a la madre, o bien organizaban los refrescos y licores en las mesas… hasta tal punto se prepara todo para que esté perfecto que incluso dentro de esta tradición existen otras tradiciones: el cantueso debe ser de Villena, la mistela procuran que sea de Teulada (manías de Pedro), y desde que Elena y Manolo “los gallegos” les honran con su amistad y compañía en los días de fiestas, el orujo de Galicia. Orujo blanco que ocasionalmente ha jugado alguna mala pasada a algún invitado pensando que se trataba de agua.

Estas tradiciones, o quizás ¡manías!, tras ser repetidas año tras año, se han afianzado como el protocolo a seguir por la familia: a principio de agosto se encargan los licores y pastas; los nietos mayores de Pedro y Flori, Nerea y Alejandro, desde bien pequeños y para que no se les haga tarde en los preparativos del domingo duermen la noche del sábado ya en casa del abuelo (bisabuelo) José; una vez se marcha la Banda de casa aparece la colaboración de algún vecino muy cercano a la familia, pues viven justo al lado, Geni, Mosco, Lucía, Patricia… y echan una mano para recoger todo, y las hijas, además, aprovechan para terminar de catar algún trozo de torta, si es que ha quedado algo en las bandejas.

(FOTO 05) ''Pantorrillas'' con sus bisnietos, los Mellis

”Pantorrillas” con sus bisnietos, los Mellis: Nerea y Alejandro

Varios miembros de la familia, por no decir casi todos, unos por sus obligaciones como músicos, otros para acompañar a sus familiares y amigos que tienen en la Banda Municipal, se van desfilando tras la música, dejando a las Floris (madre e hija) y a Ana encargadas de ultimar la recogida y comenzar con los preparativos de la gran paella para comer la familia junta y, desde que se cambió la romería, los bocadillos para merendar a la altura de San Bartolomé.

Cada miembro de la familia vive este instante, tan cargado de sentimientos y especial, de su manera particular. Unos esperan dentro de la casa el momento en que se empiezan a escuchar a lo lejos las notas de la Banda Municipal; otros, intranquilos, no paran de entrar y salir para ir informando al resto quien está pasando;  otros prefieren salir a la calle, y desde lo alto de un portal, no perder detalle de lo que sucederá en breves minutos: ver la apertura de puertas desde fuera, observar y ver cómo disfrutan los músicos de esa parada tan especial, los abrazos y besos entre músicos y la familia Martínez Hernández y, una vez concluida la visita de la Banda, intentar grabar a fuego en su memoria el acto tan especial que acaba de suceder entre esas cuatro paredes, y siempre con el recuerdo del abuelo José, como atestigua ese farolillo de los Labradores que cuelga desde hace muchos años en el techo del porche donde preparan las mesas para los músicos y amigos.

En casa de Flori y Pedro se viven muchas emociones: la tensa y alegre espera para que llegue la hora de abrir las puertas a la Banda; la satisfacción de ver a la Banda, los compañeros de los Pedros (padre e hijo), en su casa; el recuerdo al abuelo José con ese pasodoble que tanto le gustaba escuchar; la ilusión de ver cómo todos los miembros de la familia están implicados al máximo, todos por igual… un momento que para muchos pasa desapercibido, pero es muy importante para unos pocos.

(FOTO 06) Cuando la BMMV prosigue el pasacalles, es la hora de los vecinos y amigos. Y el farolillo de los Maseros siempre presente

Cuando la BMMV prosigue el pasacalles, es la hora de los vecinos y amigos. Y el farolillo de los Maseros siempre presente

Desde aquel Pasacalles del 26 de agosto de 1984 esta costumbre o tradición se ha repetido año tras año, faltase quien faltase. Por cuestiones de trabajo, ciertos años, Pedro Martínez “Zumba” o “Los Gallegos” no han estado presentes en Villena ese día tan especial de fiestas, el Pasacalles, pero ni con esas han dejado de ser partícipes.  Llamadas de teléfono para preguntar si estaba ya todo preparado, o un “cuando veas que está llegando la Banda me llamas, que quiero escuchar cómo suena este año el Panchana y sus maseros en casa”.

Los años han ido pasando. Las puertas, desde aquel 1984, siempre permanecen abiertas para la Banda Municipal de Música de Villena y amigos, pero el tiempo pasa más rápido de lo que nosotros quisiéramos. José Hernández Hernández “Pantorrillas” se marchó en 1998, pero año tras año, y en honor y recuerdo a José, sigue sonando Panchana y sus maseros en la que fue su casa.

Desde la Banda Municipal de Música de Villena, en este espacio en la Revista Especial “Día 4 que fuera…”,  queremos dar las gracias a Flori a Pedro y toda la familia, uno por uno, por abrirnos las puertas de su casa de par en par y la amabilidad y cariño con que nos tratan a todos: músicos, festeros, amigos y foráneos, ya sea en fiestas o cualquier otro día del año.

Me consta, y así me lo ha expresado Pedro personalmente, que son sentimientos recíprocos entre la Banda Municipal y su familia. Abrir las puertas no es ninguna obligación, más bien un honor y placer. Pedro Martínez López, en nombre de toda la familia “Zumba-Pantorrillas” también quiere agradecer a la Banda Municipal que tan gustosamente aceptara aquella invitación de parar en su casa en el año 1984, pues ese pequeño gesto de la Banda fue el comienzo de esta tradición, que espera y desea que dure por muchos años más, y de eso ya se encargarán los nietos, bisnietos y demás generaciones, que seguro se empaparán de esa ilusión familiar, que vendrá de aquel gran masero que fue José Hernández Hernández “Pantorrillas”.

(FOTO 07) Pedro y su nieta Nerea con la Banda Juvenil en el Desfile de la Esperanza del año 2012. Siempre apoyando a los más jovenes

Pedro y su nieta Nerea con la Banda Juvenil en el Desfile de la Esperanza del año 2012. Siempre apoyando a los más jovenes

Agradecimientos:

         No quiero terminar este artículo sin agradecer personalmente a todos y cada uno de los miembros de la familia Martínez Hernández por las facilidades y predisposición para facilitarme todos los datos y sentimientos que vosotros, año tras año, vivís con este momento tan especial y emotivo. Una, madurando la idea inicial que rondaba en mi cabeza, concertando citas con la familia, sugiriendo las preguntas para hacer al resto… y todos los demás, incluyendo las lágrimas a escondidas, me habéis transmitido todas vuestras emociones, incluso he llegado a sentir en mi piel y garganta parte de lo que sentís vosotros.

¡Y acepto vuestra invitación! Este año, dejaré descansando el arcabuz el día del pasacalles, porque me encantaría vivir en persona y en vuestra compañía este acto, distinto, especial y cargado de emociones, ahora que sé todo lo que significa para vosotros. Gracias.

Dedicado con un especial cariño a todos los “Zumbas” y “Pantorrillas” que estuvieron, están y estarán siempre, incondicionalmente, al lado de esta, su Banda Municipal.

FUENTES

  • Entrevistas realizadas a la familia del 27 de enero al 14 de abril de 2016.

FOTOGRAFIAS

  • Archivo fotográfico personal de la familia Martínez Hernández.
  • Archivo fotográfico de la Comparsa de Labradores de Villena.

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