D. Francisco Díaz Romero, este ilustre músico nació en Murcia allá por el año 1866, hijo de Acisclo Díaz Rochel, fundador y director por muchos años de la Banda de la “Misericordia de Murcia”.

Existía en Villena, allá por el año 1882 una comparsa denominada “Tercio de Flandes” que actuaba en las fiestas de Septiembre, estaba integrada por señores de gran abolengo de la más alta aristocracia, consistía su misión primordial no solo en llevar a Villena una Banda de Música para amenizar las fiestas, sino que sus apetencias al nacer era las de contratar a las mejores con el fin de que pudiera aventajarse a todas las demás de España.

Con este laudable fin es contratada la Banda de la “Misericordia de Murcia” fundada por Acisclo Díaz y un día de Septiembre de 1882 apareció en las Fiestas de Villena, resultando un éxito rotundo con apoteosis en la actuación de esta Banda integrada por niños, de tal forma que las gentes se disputaban el privilegio de atender en sus hogares para comer y agasajar a los jóvenes integrantes.

En esta época D. Francisco Díaz Romero era ayudante oficial de su padre, en la propia Banda, cargo que le fuera conferido por acuerdo de Excma. Diputación Provincial, debido a sus merecimientos propios, lo que obligó a cumplir el cometido a la edad de 17 años restando trabajo a su progenitor en la enseñanza de educandos y alumnos en las clases de solfeo e instrumento.

Don Francisco Díaz RomeroSiendo pues un niño con recién cumplidos los 17 años acompaña en su viaje a Villena para intervenir conjuntamente dirigiendo la Banda contratada, su presencia al frente de la misma produjo en los naturales del pueblo visitado una notabilísima impresión, una banda de niños dirigida excelentemente por otro niño.

En cierta ocasión, los villenenses proponen a su padre la creación y fundación de una Banda de Música pero rechaza la idea y tampoco deseaba que su hijo Francisco lo hiciera porque tenía grandes proyectos para él en poblaciones más importantes con mayor porvenir. Se deduce que D. Francisco era un consumado músico de gran técnica que fue educado e instruido bajo el manto amoroso de su padre.

Ocurrió que un día fatal para Villena hiciera explosión un gran depósito clandestino de pólvora, ocasionando varios muertos y herid os, y la noticia trascendió. Enterado D. Acisclo del luctuoso acontecimiento, en un arranque genial organiza en el Teatro Romea de Murcia un concierto en beneficio de los familiares de las víctimas. Resultando unos ingresos netos de mil pesetas, en aquella época un fortunón, y personalmente la entrega al Alcalde de Villena en nombre de la banda de la “Misericordia” fue quizá la única voz que se levantó de fuera de Villena implorando la caridad para mitigar el dolor de los siniestrados.

El Ayuntamiento de Villena en agradecimiento le nombró hijo adoptivo. La Comparsa “Tercio de Flandes “arrecia en su porfía para contratarle para fundar una Banda Municipal, pero D. Acisclo mantuvo la negativa y vuelve a Murcia con su hijo. Transcurren algunos años cuando D. Francisco Díaz Romero estaba contratado como violín concertino en la Orquesta del Teatro Principal de Alicante que realizaba la temporada de invierno con la Compañía de Zarzuelas dirigida por D. Guillermo Cereceda, recibe una oferta fechada en Villena en la que insistieron en contratarle, su padre que ya no podía negarse, aconseja a su hijo que aceptara pero sólo unos meses, hasta surgir una nueva oportunidad, pensando en las dificultades de la organización de una Banda de Música, que no era tarea fácil.

D. Francisco Díaz arregla su situación en Murcia y en vísperas de Nochebuena, a sus 21 años se presenta en Villena, el Alcalde D. Francisco Sanchis Valdés en el Ayuntamiento le hizo entrega del nombramiento de director de la Banda Municipal con fecha 12 de diciembre de 1886. Una vez posesionado se le facilita el local y se abren las clases iniciándolas con una matrícula de 200 alumnos, así todo era agasajado y admirado, su ilusión en este menester, al que dedicó toda su vida era alentador, y ya resuelto su porvenir sus ojos se fijaron en una mujer de Villena de la que se enamoró perdidamente.

En este ambiente favorable va desenvolviéndose felizmente tomando gran cariño a la ciudad y alejada de su mente la idea de abandonarla según instrucciones que recibiera de su padre.

Pero llega el momento cumbre en que los futuros músicos tenían la adecuada preparación e hizo propuesta al Municipio para la adquisición de instrumentos. El Ayuntamiento acuerda adquirirlos por importe de 10.000 pes etas, al poco tiempo se recibe el instrumental procedente de la Casa Martín Fieres de París y casi simultáneamente un telegrama desde Murcia anunciándole que su padre estaba gravísimo.

Inmediatamente D. Francisco Díaz Romero marcha a Murcia y llega el 5 de septiembre de 1887, su padre estaba de cuerpo presente, y el mismo día la Diputación Provincial le nombra su sucesor sin el previo consentimiento, acuerdo elogiado por la prensa. Enterándose en Villena de esta circunstancia, con el pésame de rigor se recomienda que su aceptación al cargo de director de la “Banda de la Misericordia” traería consecuencias políticas como sería el fracaso en la creación de su propia Banda, y para hacerle desistir aumentan el sueldo a 2750 pesetas más el diez por ciento de los beneficios por contratas. En Murcia tenía asignado su sueldo por equivalencia a 1500 pesetas y el 25 por ciento en contratares importantísimo por 10 años.

Significaba la proposición de Villena un gran esfuerzo económico en prueba de cariño a su persona y en reconocimiento a su labor D. Francisco luchaba entre la disyuntiva de continuar la obra de su progenitor en contraposición a la prueba de afecto y cariño del Municipio de Villena y debía responder.

Orquesta Municipal de Villena 1890.Consulta el caso con sus amigos más entrañables y familiares que le aconsejan y le dicen que hecha y acreditada la “Banda de la Misericordia” con anchísimo campo debía rechazar la oferta, todos se pronunciaron en que rechazara, y su proposición era de quedarse en Murcia, o ir a encerrarse en un pueblo por el que, no obstante sintiera tal afecto. Se le hizo la propuesta que de quedarse en Murcia se le gestionaría la concesión de la Cruz de Isabel la Católica y D. Francisco vaciló y anduvo pensando hasta que al fin con el consiguiente disgusto de familiares y amigos no lo pensó más y anteponiendo el influjo del corazón vuelve a Villena en donde se le recibe en olor de multitudes.

La Banda Municipal de Villena progresaba día a día y su repertorio era muy rico. Consigue triunfar, en buena lid, a las doce bandas que concurrieron en la fiesta de septiembre, celebrada en Alcoy. Certamen que tuvo lugar en los días 21 y 22 de abril de 1893. En Valencia, los días 1 y 2 de agosto siguientes. El 23 de diciembre, con lisonjero éxito, se estrena en el Teatro Chapí “La muerte de un héroe”, de Aquilino Juan Ocaña, con música de Díaz Romero.

Ocurrió que los políticos de aquel entonces, con rarísimas excepciones, entre republican os y carlistas, que habían estado encarcelados o perseguidos por conspiraciones, o carlistas que se habían batido en la facción a las órdenes de don Carlos, que se disfrazaban, cómodamente, para usufructuar el poder. Unos y otros deseaban que la música fuese suya y empezaron los odios personales. Don Francisco quería estar al margen y molestaba su neutralidad. En cierta ocasión, y para que le repudias en los republicanos, se inventa una patraña: la de que su padre había sido músico mayor de la Guardia Real de don Carlos durante la Guerra Civil, y se rechaza esta insinuación, pero algunos republicanos creyeron tal impostura, y siendo partidarios de la teoría que tanto combatió Castelar, de que las culpas de los padres no deben pagarlas sus hijos, le llegaron, incluso, a tener odio. Otros republicanos que no creyeron le regalaron una corona de laurel y oro con la expresiva dedicatoria “Gloria al arte”, “Los republicanos de Villena al maestro don Francisco Díaz Romero”. Tales eran las leyendas que llevaban las cintas, con los color es republicanos, que le regalaron.

Este cúmulo de contrariedades no pudo aguantar don Francisco; sus enemigos iban en aumento, hasta que se le hacía la vida imposible. Entonces recordaba a su padre y presente su consejo, hasta que recibe una carta del alcalde don Francisco Yáñez exigiéndole su renuncia.

Tanta ingratitud no podía resistirla, y con fecha 15 de enero de 1892 acepta la presentación de su renuncia, consecuencia de lo cual el propio Ayuntamiento decide disolver la Banda. Esta Banda se sostuvo durante tres años, y a principios de 1896, con 30 años, salió de Villena para vivir entre los aguileños.

Muerte ya su esposa doña Consuelo Faulí del parto sobrevenido por dar a luz a su hija Isabel, volvió a contraer matrimonio con doña Julia Jiménez Gris.

Decía don Francisco: “Cuántos perjuicios a mis hijos y a mí nos trajo Villena en pago de haberla honrado con mi trabajo y dotado de músicos, que no había, aunque es la cuna del inmortal maestro Chapí”.

 

EL CÁLIDO HOMENAJE QUE DOS PUEBLOS HAN RENDIDO A LA MAGNÍFICA LABOR DE  D. FRANCISCO DÍAZ ROMERO

Banda Municipal de Aguilas 1930

Banda Municipal de Águilas 1930

En la primavera del año 1929 tributó la ciudad de Villena a D. Francisco Díaz Romero un cariñoso testimonio de simpatía y de respeto. En aquel pueblo generoso anduvo nuestro maestro los primeros pasos de su fecundo magisterio, y al cabo de treinta y tantos años de ausencia, sus viejos discípulos quisieron ofrecerle una muestra de su imborrable gratitud. Aquel homenaje, íntimo y sencillo en el propósito de sus iniciadores, trascendió a la generalidad del pueblo villenense, que disfruta el resultado de una labor que la mayor parte no presenciaron, y el homenaje se hizo popular. El maestro dirigió allí, en un acto público, la Banda de música compuesta por los que él llamaba sus nietos espirituales. Todo el pueblo en fin, hizo indudable y justa manifestación de entusiasmo por la obra del antiguo director y fundador de su Banda.

Y en un periódico de Villena, al reseñar actos que entonces se celebraron, surgió la idea de pedir al Gobierno la Medalla del Trabajo.

La iniciativa de aquel periódico halló eco fervoroso en el ambiente de la ciudad de Villena y pronto se llenaron de firmas los pliegos del escrito de petición. Mas al mismo tiempo en Águilas, donde se conoció rápidamente aquella iniciativa, se realizaba con actividad una cuestión análoga. Y ambos escritos, con intervención, reducida exclusivamente a las exigencias de trámite, del Ayuntamiento de Águilas, llegaron a las manos del ministro respectivo. Pocos meses después, en Abril, el ministro del Trabajo dictó una Real orden satisfaciendo el deseo, clamorosamente expresado, de dos pueblos cultos y sensibles.

 

LA ADHESIÓN DE VILLENA

Antes de recibirse la adhesión de Villena ya se habían alterado los propósitos iniciales. En primer término, los músicos de nuestra Banda Municipal tuvieron el gesto simpático, como prueba de cariñoso respeto a su director, de adquirir ellos solos la medalla; y en segundo lugar las sociedades aguileñas, con el fondo social, costearon el diploma. De modo que la suscripción pública proyectada había perdido la razón de existir.

En este momento, cuando ya casi estaba realizado el programa de los iniciadores, surge la adhesión de Villena. Pero no una adhesión protocolaria, una adhesión cordial a costa de todos los esfuerzos y de todos los sacrificios. Las primeras noticias parecieron increíbles; desde el primer instante las cartas de Villena anunciaban que vendría la Banda Municipal completa y una nutrida representación en nombre de la ciudad en total, setenta personas. Tenía que ser que el luminoso pueblo alicantino, luminoso por la claridad de su cielo, y luminoso por la virtud, luminar, de sus habitantes, para que la empresa, singular empresa de voluntad y de corazón, de voluntad prodigiosa para realizarla, de corazón exquisito para sentirla, pudieran verse triunfante. Y la empresa triunfó. Los anuncios primeros se confirmaron después cuando fue preciso. La adhesión de Villena fue una lección de cultura, de sensibilidad y de voluntad espléndida y generosa.

 

LAS COMISIONES

De Villena llegaron dos comisiones. Una comisión del Ayuntamiento formada por D. Juan Vergara Carpena, D. Manuel Ritas Velasco y D. Juan Bellod Iranzo, y una comisión popular formada por D. José Hernández, D. Antonio Molina, D. Francisco Molina, D. Francisco Domenech, D. Pedro Mejias, D. Manuel Zapater, D. José Abellán, D. Cirilo Azorín, D. Jerónimo Menor, D. Joaquín Navarro, D. Vicente Galbis, D. Francisco Lorente, D. Francisco Hernández y D. Juan Sauco, además de algunos familiares de los músicos.

 

LA IMPOSICIÓN DE LA MEDALLA 

El domingo 13 de junio de 1930 a las once y media de la mañana, tuvo lugar la imposición de la Medalla del Trabajo. En la plaza de la Constitución y a la puerta de la Casa-Ayuntamiento, se había constituido una tribuna sobre la cual se situaron todas las comisiones. El acto fue sencillo y conmovedor. Cuando llegaron las Bandas se situaron dando frente a la tribuna, y al mismo tiempo que el alcalde imponía la insignia del Trabajo sobre el pecho del maestro, las tres Bandas a un tiempo dirigidas por el músico mayor del regimiento de Córdoba ejecutaron un pasodoble, “El Principiante”, original de D. Acisclo Díaz, padre de D. Francisco.

Es interesante subrayar que con este pasodoble inauguró D. Acisclo la Banda de la Misericordia de Murcia, y luego inauguró don Francisco la Banda Municipal de Villena y este mismo inauguró la Banda municipal de Águilas, y por último D. Francisco Bravo inauguró la Banda Municipal de Villena en 1922.

Después desfilaron las bandas por delante de la tribuna. El desfile fue de gran brillantez y lucimiento.

 

75 AÑOS DESPUÉS

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Año 2005. La Banda Municipal frente a la sede del Patronato Musical Aguileño Francisco Díaz Romero

Y los días 9 y 10 de Julio de 2005, 75 años después que la Banda Municipal de Villena estuvo presente en el Homenaje a Francisco Díaz Romero, la agrupación musical villenense se desplazó a Águilas para participar en el XXIII Festival de Bandas de Música “Ciudad de Águilas”. Ciento veinte personas componían la expedición entre músicos y acompañantes, junto con el concejal del M.I. Ayuntamiento de Villena Andrés Martínez. Este festival estuvo organizado por el Patronato Musical Aguileño “Francisco Díaz Romero”, en este festival participaron la Banda Municipal de Villena, Banda de Música “Euterpe” de Santomera y la Banda del Patronato “Francisco Díaz Romero”.
Durante nuestra estancia en Águilas estuvimos muy bien atendidos por los componentes del Patronato Aguileño, en el transcurso del Festival que se realizó en la Playa de la Colonia se le colocó un corbatín a nuestra band era y recibieron sendos regalos nuestro director Pedro Ángel López y el Ayuntamiento de Villena, que fue recogido por el concejal Andrés Martínez.

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