La crónica que aquí abajo se desarrolla, fue escrita en el año 2005 y tiene un gran valor para la Banda Municipal de Villena. Habla de nuestra historia, y hechos que si no fueran narrados por nuestros veteranos, pocos sabríamos.

Tenemos que agradecerle a su hijo, Pedro Martínez Hernández (también miembro de nuestra banda) que nos facilitase todos los datos y fotos.

Pedro no sólo es el miembro más antiguo que tiene nuestra banda, sino que además, ha participado y colaborado en muchas de nuestras actuaciones y viajes. Un ejemplo es que gracias a él la banda ha podido viajar en dos ocasiones a Galicia, la primera vez en el año 2000, y la segunda, diez años más tarde.

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Pedro Martínez junto a su padre, también componente de la Banda Municipal

Mi nombre es Pedro Martínez López. Nací en Villena, en el Rabal, el quince de diciembre de 1944.

Quiero empezar esta evocadora crónica haciendo honor a la verdad y a la justicia histórica. Puede que yo sea el actuante más veterano de la Banda Municipal pero, en realidad, cuatro compañeros tienen más antigüedad que yo. Tres de ellos, por diversos motivos, están y pertenecen a la agrupación Ruperto Chapí. Sus nombres son: José Lázaro “el Bolsi”, Antonio López “el Nabo” y Miguel Valiente Barceló. Este último tuvo mucho que ver con mi iniciación a la música. El cuarto compañero que pertenecía a nuestra querida Banda Municipal era Antonio Estevan, conocido por todos como Toni.

Dicho esto voy a resumir mi vida y paso por la banda Municipal.

Corría allá por el año 1951 cuando mi padre, que era un gran amante y aficionado a la música, me planteó (y nunca me obligó) la posibilidad de ser músico. Yo accedí a dar gusto a esa petición. Recuerdo que me llevó a la academia después de salir del colegio, y estaba el maestro D. Manuel Carrascosa. Tras preguntarme cosas como si sabía leer y mi edad, me rechazó, para disgusto mío y más de mi padre, por ser demasiado pequeño.

Mi padre no se dio por vencido. Recurrió a un compañero de trabajo que ya era músico y le pidió que me diera algunas clases. Mi primer maestro y amigo en la música fue Miguel Valiente Barceló, en la actualidad trombón de la agrupación Ruperto Chapí.

Desde aquí, amigo Miguel, va mi agradecimiento por dedicar parte de tu tiempo a enseñarme lo que tú sabías.

Pasó muy poco tiempo y, casi con el primer método de Eslava aprendido, me vuelvo a presentar al maestro Carrascosa. Me hizo un pequeño examen y quedó sorprendido de que hubiese avanzado tanto en tan poco tiempo. Así, mis compañeros educandos fueron Ramón Lorente (trompeta), Joaquín Navarro (requinto), Jaime Carlos Moreno (bombardino) y José García (trompeta), entre otros.

Don Manuel Carrascosa me asignó el flautín, sin preguntarme si me gustaba o no ese instrumento, y conocí a mi primer maestro (que luego sería como un padre y amigo para mi) Alfredo Rojas (D.E.P.).

Una vez aprendidas las posiciones de las notas y las lecciones del método de flauta, el maestro me convocó a acudir a los ensayos como músico. Por mi condición de avisador y atrilero de la banda, desde los 7 años ya tenía la obligación de asistir a todos los actos de la banda, tanto ensayos como conciertos. Mi primer sueldo fueron 15 pesetas al mes y mi compañero avisador era Toni, que había entrado en la banda unos años antes que yo.

_20121228_09251507Tuve el honor, en esos años, de compartir tertulias, ensayos, vivencias y actuaciones con grandes y míticos músicos de la época como Luis el Bombista, el Rojo Meconero, Rojo Crespo, Maestre, El Moreno, Pagán, los hermanos Roña, Benito, Juanico García, Paquito, Germán, Oliva, los hermanos Bañón “Poas”, Domingo, Sirera, los hermanos Ruescas, Bartolo, Paquico el de Ángela, y otros muchos fundadores de la actual Banda Municipal de Villena, que recuerdo con mucho respeto y admiración. Todos ellos alumnos del Maestro Bravo.

He de decir que tanto la academia como el local de ensayos estaban situados en lo que hoy es el Archivo Municipal y el Museo Jose Mª Soler.

No había pasado ni un año desde mi ingreso a los ensayos y, estudiados los segundos métodos de lenguaje musical y flauta, llegó el mes de abril del año 1952.

Salimos a desfilar (en el homenaje a Chapí) mi buen amigo Joaquín Navarro con el requinto y yo con el flautín. Recuerdo que tocamos los pasodobles “El puñao de rosas” y “Tambor de Granaderos”. En la corrida de Beneficencia recuerdo que casi no di una nota, pues si andaba no tocaba, y si tocaba no sabía marcar el paso. Salimos sin uniforme y recuerdo que ese día estrené un traje que me compraron mis padres para la ocasión.

El 5 de septiembre de ese mismo año fue cuando salimos, de forma oficial y con el uniforme, un grupo de niños. Éramos los antes mencionados Ramón Lorente, Joaquín Navarro, José García y yo.

Yo seguía con mi actividad de atrilero y avisador. Esa época la recuerdo con cariño y nostalgia a pesar del tremendo trabajo que suponía para un niño de mi edad. Ahí creo que fue donde adquirí suficiente fondo para, posteriormente, dedicarme al atletismo (había días que le daba dos vueltas al pueblo corriendo). Ante tal carga, le pedí al maestro que mi padre me ayudase. Y así entró él a ser músico de pleno derecho en la Banda Municipal hasta su fallecimiento (antes lo era, pero de oído).

He tenido el honor de estar bajo las órdenes de directores como (y espero no omitir ninguno) D. Manuel Carrascosa, José Navarro Oliva y el maestro Ferriz, que fue el primer director que accedió (y yo aplaudí su iniciativa) a que la mujer se incorporara de forma oficial a la Banda Municipal. La primera chica fue mi compañera de cuerda Pilar Sánchez Picó, hija del músico Ramiro.

_20121228_09251507 1Tras Ferriz, vinieron Cipriano Angel Esteban Hallón, José Salva Huja, Vicente Pérez Pellicer, David, Antonio Milán Juan, Gaspar Ángel Tortosa Urrea, Fernando Ugeda, y el actual, mi compañero de cuerda, Pedro Ángel López Sánchez. De todos guardo un gran recuerdo, pues me consta que todos dieron lo mejor de sí mismos.

En cuanto a los componentes de la Banda, somos conscientes de que somos la tarjeta de visita de Villena y, por tanto, nuestro pueblo y su nombre está por encima de todo.

He de decir que, muy a mi pesar, desde hace algunos años y por mis actividades profesionales, no le dedico el tiempo que la Banda merece. En estos años he hablado con los directores para abandonar mi actividad como músico, para no dar un mal ejemplo al resto de mis compañeros. Pero tengo que decir que siempre conté con la comprensión y el respeto, tanto de directores como de compañeros, cosa que desde aquí agradezco.

Es por eso que nunca me expliqué que en el año 1996, 75 aniversario de la Banda, se me concediera el honor de asignarme el cargo de Músico del Año. Creo que, con toda sinceridad y falsa modestia, se lo merecían otros compañeros. Os reitero mi agradecimiento por vuestra decisión: para siempre, y en lo que necesitéis que esté en mi persona, estaré al lado vuestro.

 

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